Aquel viernes en Alicante el viento no dio tregua en todo el día. Y aun así, el primer baile de Oleksii y Olga terminó flotando sobre una alfombra de nubes.
Era el segundo día de nuestra gira por la zona de Alicante, con varios eventos encadenados. Llegamos a Casa Antonio con tiempo de sobra para revisarlo todo, como hacemos siempre. El problema tenía nombre: un viento que soplaba sin parar y que no pensaba calmarse hasta la noche.
Una prueba que lo cambió todo
Preparamos el punto de lanzamiento de la niebla baja al aire libre e hicimos una prueba. El resultado fue claro: con esas rachas, el humo se deshacía en el aire y no había forma de conseguir el efecto en el exterior. La niebla baja necesita calma para asentarse en el suelo.
Del jardín al salón
Hablamos con el DJ y el técnico de la finca, que se conocían el sitio al dedillo, y nos enseñaron el salón principal. Hicimos otra prueba dentro y, por fortuna, todo encajó: el humo se estiró por el suelo justo como tiene que hacerlo, formando esa capa densa y baja que parece una nube.
Nuestro trabajo no es solo encender la máquina: es leer el lugar y decidir dónde el efecto va a funcionar de verdad.— El equipo de House Party
Convencer a los novios
Quedaba lo más delicado: proponerles a Oleksii y Olga mover el primer baile del exterior al salón. Les explicamos lo que habíamos visto en las pruebas, y los argumentos estaban de nuestro lado. Confiaron en nosotros y tomamos la decisión juntos.
Un primer baile sobre las nubes
Reunimos a los 60 invitados en el salón, nos conectamos al equipo de sonido de la finca y arrancó la música. Pusimos también nuestra propia iluminación, esa que siempre llevamos para estos momentos, y soltamos la niebla. El humo cubrió el suelo y los novios se quedaron bailando entre nubes. El resultado fue exactamente lo que buscábamos.
El primer baile, en imágenes




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